Meditar como acto continuo

Meditar como acto continuo.

Desde el yoga mediante las asanas, buscamos aprender a meditar como acto continuo. Así, al enfrentarnos a posturas lejos de lo que son movimientos normalizados, aparte de reequilibrar el organismo, aprendemos a relajarnos en situaciones “difíciles”. Eso, con una continua práctica se refleja en nuestro día a día, fluyendo en situaciones en las que antes podíamos desbordarnos.

A través del masaje, al recibirlo en un entorno relajado y cálido, bajo enestímulos, aprendemos a sentirnos más allá de la mirada y oído, las cuales tenemos todo el día activas y controlando, no dejándo fluir las sensaciones y emociones que se generan dentro, generando bloqueos y tensiones.

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